Comencé a escribir cada verano cuando era pequeño, pero nunca era capaz de pasar del segundo parrafo, era demasiado inconstante para esperar que la historia fuera naciendo, creciendo a lo largo de cientos de páginas. Ahora ya he crecido, pero sigo siendo ese pequeño inconstante, que no soporta que el protagonista tarde más de tres líneas en enamorarse de la chica, por eso cuando decidí escribir algo más en serio, me propuse que siempre las historias fueran historias que duraran lo que dura un sorbo de café. Desde hace cuatro años escribo dos blog que con el tiempo se han convertido en mi hobby terapéutico, y una manera de evadirme del día a día. Gracias por detenerte y leerme, puedes seguirme en espumosos.blog.com y sonando.blog.com
Tiene 0 producto en el Carrito de la compra